La novela de Margaret Atwood plantea cómo el poder puede controlar la vida y los cuerpos de las mujeres. En el Perú, la violencia de género, los antecedentes de esterilizaciones forzadas y el debate sobre los derechos reproductivos mantienen vigente esta discusión.
En El cuento de la criada, Margaret Atwood presenta una sociedad en la que las mujeres pierden progresivamente sus derechos y su autonomía. En la República de Gilead, el Estado controla distintos aspectos de sus vidas y convierte la reproducción en una función sometida al poder.
Aunque se trata de una obra de ficción publicada en 1985, la historia plantea una pregunta que continúa siendo relevante: ¿qué ocurre cuando las decisiones sobre la vida, la libertad y el cuerpo de las mujeres quedan condicionadas por quienes ejercen el poder?
Violencia contra las mujeres en Arequipa
La realidad peruana presenta problemas diferentes a los descritos en la novela, pero existen situaciones que mantienen abierto el debate sobre la protección de los derechos de las mujeres. En Arequipa, entre enero y septiembre de 2025, las fiscalías especializadas recibieron 15 691 denuncias por violencia contra mujeres e integrantes del grupo familiar.
La cifra muestra la dimensión de la violencia que enfrentan muchas mujeres y plantea la necesidad de fortalecer las medidas de prevención, protección y acceso a la justicia.
Esterilizaciones forzadas en el Perú
La historia reciente del país también demuestra que las decisiones relacionadas con la reproducción pueden convertirse en una cuestión de derechos humanos. Durante la década de 1990, miles de mujeres fueron sometidas a esterilizaciones sin un consentimiento adecuado, principalmente durante el gobierno de Alberto Fujimori.
Este antecedente forma parte de los debates sobre la autonomía reproductiva y evidencia la importancia de que cualquier política pública respete el consentimiento y los derechos fundamentales.
¿Quién decide sobre el cuerpo de las mujeres?
Uno de los principales temas de El cuento de la criada es el control de la reproducción. En Gilead, las mujeres pierden la capacidad de decidir sobre su propia maternidad y su cuerpo queda sometido a las reglas del régimen.
En el Perú, el debate sobre los derechos reproductivos continúa presente, especialmente alrededor del aborto y de las propuestas políticas relacionadas con la protección de la vida desde la concepción.
Sin embargo, comparar directamente la realidad peruana con Gilead sería incorrecto. La novela representa una sociedad ficticia y totalitaria, mientras que el Perú cuenta con instituciones, leyes y mecanismos democráticos diferentes. La obra puede utilizarse, más bien, como una referencia para reflexionar sobre los límites del poder y la protección de las libertades.
Derechos de las mujeres y participación ciudadana
La conquista de derechos de las mujeres ha estado relacionada con luchas por el acceso a la educación, el trabajo, la participación política, la igualdad ante la ley y una vida libre de violencia.
Por ello, la discusión no se limita a una determinada ideología o gobierno. También involucra el papel de las instituciones, los funcionarios, las organizaciones sociales y la ciudadanía en la defensa de los derechos fundamentales.
¿Pueden perderse los derechos de las mujeres?
El cuento de la criada presenta un escenario extremo para mostrar qué podría ocurrir cuando una sociedad permite que el poder controle progresivamente la autonomía de las mujeres. La ficción no describe la realidad peruana, pero sí plantea interrogantes sobre la importancia de proteger los derechos conquistados.
La pregunta, entonces, no es si el Perú se convertirá en Gilead, sino cómo garantizar que las mujeres puedan ejercer sus derechos, participar en las decisiones públicas y mantener su autonomía frente a cualquier forma de presión o imposición.

