La papa cambió la historia de la alimentación mundial y, en los Andes, su consumo durante miles de años estuvo relacionado con una fascinante adaptación genética vinculada a la digestión del almidón.
La papa andina es uno de los alimentos originarios de los Andes que conquistó al mundo. Tras su llegada a Europa en el siglo XVI, se convirtió en un cultivo fundamental y contribuyó a transformar la alimentación del continente. Sin embargo, mucho antes de su expansión global, este tubérculo ya formaba parte de la historia evolutiva de las poblaciones andinas.
Una investigación publicada en la revista científica Nature Communications encontró evidencias de una adaptación genética relacionada con el consumo histórico de alimentos ricos en almidón entre poblaciones de los Andes.
El ADN de los pueblos andinos revela miles de años de adaptación
Para estudiar la relación entre genética y alimentación, un equipo internacional de científicos analizó muestras de ADN de 3.723 personas pertenecientes a 85 poblaciones diferentes, con especial atención en comunidades indígenas de los Andes y poblaciones mayas de México.
Los investigadores encontraron señales de selección natural relacionadas con la capacidad de procesar el almidón, un nutriente presente en alimentos que fueron importantes dentro de las dietas tradicionales de estas poblaciones.
La relación planteada por los investigadores puede resumirse de la siguiente manera:
Domesticación de cultivos → dieta rica en almidón → presión evolutiva → adaptación genética.
El gen AMY1 y su relación con la digestión del almidón
Uno de los protagonistas del estudio es el gen AMY1, relacionado con la producción de amilasa salival, una enzima que comienza a descomponer el almidón desde la boca durante la digestión.
Entre los principales resultados destaca la presencia de un número elevado de copias del gen AMY1 en algunas poblaciones andinas. Esta variación genética puede estar relacionada con una mayor capacidad para procesar alimentos ricos en almidón.
Los investigadores también encontraron señales compatibles con selección natural, lo que plantea que la alimentación tradicional pudo haber ejercido presión evolutiva durante miles de años.
¿La dieta andina influyó en la evolución humana?
La alimentación es uno de los factores que pueden influir en la evolución de las poblaciones. Cuando determinados recursos alimentarios forman parte de una dieta durante muchas generaciones, algunas características genéticas relacionadas con su aprovechamiento pueden verse favorecidas por la selección natural.
En los Andes, donde la agricultura permitió desarrollar y consumir durante largos periodos cultivos ricos en carbohidratos y almidón, esta relación entre dieta andina y evolución genética resulta especialmente interesante.
La historia de la papa, por tanto, no se limita a su importancia agrícola. Su domesticación y consumo forman parte de una historia mucho más amplia en la que alimentación, ambiente y evolución humana estuvieron estrechamente relacionados.
La papa y el legado evolutivo de los Andes
La papa representa uno de los mayores legados agrícolas de las civilizaciones andinas y posteriormente se convirtió en un alimento fundamental en distintas partes del mundo.
Los estudios sobre el gen AMY1 muestran cómo la alimentación puede dejar señales en nuestra historia genética y ayudan a comprender de qué manera las poblaciones humanas se adaptaron a los recursos disponibles en sus propios territorios.
Más que un alimento, la papa es también parte de la historia evolutiva de los Andes: un cultivo domesticado hace miles de años que continúa revelando nuevos secretos sobre la relación entre nuestra alimentación y nuestro ADN.

