El sector Comercio acumuló un crecimiento de 6,17% entre enero y junio de 2026. En junio, la actividad avanzó 7,81%, pero un dato destaca por encima del resto: el comercio automotriz se disparó 30,97%. Detrás de estas cifras aparecen vehículos, materiales de construcción, combustibles, alimentos, farmacias y ventas por internet.
El comercio peruano está creciendo. Entre enero y junio de 2026, el sector registró un avance acumulado de 6,17% respecto al mismo periodo del año anterior, según los datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).
El resultado ganó velocidad durante junio. Ese mes, la actividad comercial aumentó 7,81% interanual, con resultados positivos en sus principales ramas.
Pero el porcentaje general esconde una historia más interesante.
No todo el comercio está creciendo al mismo ritmo ni por las mismas razones. Mientras algunos negocios incrementan sus ventas, otros retroceden. Y entre los que avanzan aparece un protagonista inesperado: el mercado automotor.
El comercio acelera y junio deja una primera pista
El comportamiento de junio permite observar dónde está concentrándose el dinamismo comercial.
El comercio al por mayor aumentó 5,02%. El resultado estuvo acompañado por mayores ventas de combustibles líquidos, gaseosos y sólidos, maquinaria pesada, camiones de carga, equipos de transporte refrigerado, materiales de construcción, metales y productos tecnológicos.
El comercio minorista tuvo un desempeño todavía mayor. Sus ventas aumentaron 7,24%, impulsadas por supermercados, minimarkets, tiendas de conveniencia, productos farmacéuticos, cosméticos, combustibles, ferretería y ventas por internet.
Pero esos porcentajes quedan pequeños frente al resultado de otro subsector.
El comercio automotriz creció 30,97% en junio.
La cifra abre una pregunta: ¿qué está ocurriendo con la demanda de vehículos y motocicletas en el país?
El salto automotriz que cambia la lectura
El crecimiento de 30,97% convierte al comercio automotriz en uno de los datos más llamativos del reporte.
Durante junio aumentaron las ventas de vehículos livianos y pesados. También creció la comercialización de motocicletas y trimotos, además de los servicios relacionados con reparación, mantenimiento, lavado y pulido.
El dato resulta especialmente interesante porque las motocicletas y trimotos cumplen distintas funciones en las ciudades y zonas periféricas del país.
Pueden utilizarse para transporte personal, distribución de productos, reparto a domicilio o transporte local de pasajeros. Por eso, su mayor comercialización puede estar vinculada con distintas necesidades económicas de los hogares y pequeños negocios.
Sin embargo, hay una precisión importante: el INEI registra el crecimiento de las ventas, pero no determina que estas compras respondan específicamente al autoempleo.
Para demostrar esa relación sería necesario cruzar las cifras comerciales con información sobre empleo, ingresos y utilización de los vehículos.
Aun así, el salto automotriz deja una señal clara: la movilidad también está formando parte del actual dinamismo comercial peruano.
Y no es el único mercado que está creciendo.
Construcción: materiales, ferreterías y una economía que se levanta desde abajo
El movimiento también aparece en los productos relacionados con la construcción.
El comercio mayorista registró mayores ventas de materiales de construcción, mientras que en el comercio minorista aumentó la comercialización de artículos de ferretería.
Estos resultados pueden relacionarse con la continuidad de proyectos públicos y privados y con la actividad constructiva de los hogares.
Aquí aparece una característica conocida de la economía peruana: la autoconstrucción.
Muchas familias construyen, amplían o mejoran sus viviendas de manera progresiva, adquiriendo materiales según su capacidad económica y las necesidades de cada etapa.
El crecimiento de las ventas de materiales y productos de ferretería es compatible con esa dinámica. Sin embargo, nuevamente, el dato estadístico tiene un límite: no permite determinar qué proporción del crecimiento corresponde específicamente a la autoconstrucción.
Lo que sí revela es que alrededor de la construcción existe un movimiento comercial significativo.
Y ese movimiento no termina en los materiales.
Del supermercado al celular: también cambia la forma de comprar
Otra parte de la historia ocurre en las compras cotidianas.
El comercio minorista creció 7,24% durante junio, con mayores ventas en supermercados, minimarkets y tiendas de conveniencia, principalmente en alimentos y bebidas.
También aumentó la comercialización de productos farmacéuticos, cosméticos y artículos de tocador.
Pero existe otro cambio que merece atención: las ventas por internet también aparecen entre las actividades con comportamiento favorable.
Esto muestra que los canales digitales forman parte del movimiento comercial que registra el país.
El consumidor puede encontrar hoy distintas alternativas para adquirir un mismo producto: desde el supermercado tradicional hasta una tienda de conveniencia o una plataforma digital.
Eso no significa, por sí solo, que toda la población haya adoptado el comercio electrónico ni que exista una completa digitalización financiera. Para demostrarlo serían necesarios otros indicadores.
Pero sí permite identificar una tendencia: el comercio peruano está ampliando los lugares y mecanismos mediante los cuales llega al consumidor.
El crecimiento no alcanza a todos
Una cifra positiva para el sector no significa que todos los negocios estén vendiendo más.
En el comercio mayorista disminuyeron las ventas de materias primas agropecuarias y animales vivos, así como las de maquinaria, equipos y suministros agrícolas.
El comercio minorista también tuvo un segmento en retroceso: la venta de tapices, alfombras y revestimientos para paredes y pisos en establecimientos especializados.
Estos resultados introducen un elemento importante en la lectura del dato general.
El comercio peruano crece, pero lo hace de manera desigual.
Algunos mercados aceleran con fuerza mientras otros pierden actividad.
Por eso, decir únicamente que el sector creció 6,17% sería quedarse con la superficie de la estadística.
La verdadera pregunta es qué sectores están detrás de ese crecimiento.
Tres motores aparecen detrás del 6,17%
Si se observa el conjunto de los datos, aparecen tres grandes señales.
La primera está en el mercado automotor. El crecimiento de 30,97% en junio representa el mayor salto entre los principales subsectores mencionados en el reporte.
La segunda aparece en la construcción y la ferretería, actividades relacionadas con proyectos y con la demanda de materiales para obras y viviendas.
La tercera se encuentra en el consumo cotidiano, donde supermercados, minimarkets, farmacias, tiendas de conveniencia y ventas por internet muestran un comportamiento favorable.
No se trata de tres fenómenos aislados.
Juntos muestran un mercado donde conviven la construcción de viviendas, la movilidad, el consumo diario y nuevas formas de comprar.
¿Esto significa que los peruanos están mejor económicamente?
Aquí es necesario detenerse.
Un aumento de las ventas no equivale automáticamente a una mejora del bienestar de los hogares.
El crecimiento del comercio indica que existe una mayor actividad en los establecimientos y sectores medidos por el INEI. Pero no permite determinar por sí solo si los ingresos familiares aumentaron, si disminuyó la pobreza o si mejoró el poder adquisitivo de la población.
Para responder esas preguntas habría que observar otros indicadores: empleo, remuneraciones, inflación, ingreso real de los hogares, pobreza y consumo.
Esta diferencia es fundamental para no convertir una estadística comercial en una conclusión económica que la fuente no sostiene.
¿Y qué tiene que ver el Estado con este crecimiento?
El reporte del INEI no mide aprobación política, estabilidad gubernamental ni impacto de reformas legislativas.
Sin embargo, existe un punto de conexión con la actividad pública.
El comportamiento del comercio mayorista relacionado con materiales de construcción está vinculado también con la continuidad de proyectos públicos y privados.
Esto significa que la inversión puede generar demanda para empresas que suministran materiales, maquinaria, combustibles y otros bienes.
Pero tampoco sería correcto atribuir el crecimiento de 6,17% a una determinada decisión política o gestión gubernamental.
Los datos permiten establecer una relación entre actividad comercial e inversión. No permiten convertir esa relación en una evaluación política del Gobierno.
El dato que queda después de los porcentajes
El 6,17% acumulado durante el primer semestre de 2026 muestra que el comercio peruano mantiene una trayectoria expansiva.
Pero el dato más revelador quizá no sea el porcentaje general.
Está en los detalles.
Está en el 30,97% del comercio automotriz, en el crecimiento de los materiales de construcción, en el movimiento de las ferreterías, en los supermercados y minimarkets, en los combustibles y en el avance de las ventas por internet.
Todos esos mercados cuentan una parte diferente de la misma historia.
El Perú está comprando más, pero todavía queda por saber qué significa ese mayor movimiento comercial para los ingresos y el bienestar de los hogares.
Esa será la diferencia entre una economía que simplemente vende más y una economía cuyo crecimiento realmente llega a las familias.
Por. Junior Q.

