Los casos de personas que pierden la vida tras una crisis de salud mental han puesto nuevamente sobre la mesa la importancia de fortalecer la prevención del suicidio. Detrás de cada situación existe una combinación de factores emocionales, sociales y psicológicos que no pueden reducirse a una sola causa. Para comprender este fenómeno, conversamos con la psicóloga Almendra Vizcarra, quien explica por qué el suicidio es un problema multicausal, cuáles son las señales de alerta y la importancia de acceder a ayuda profesional de manera oportuna.
¿Por qué es un error pensar que el suicidio responde a una sola causa?
Vizcarra señala que el suicidio no puede entenderse como consecuencia de un único problema o de una decisión completamente planificada.
«El suicidio es multicausal. Muchas veces se piensa que siempre es algo planeado, pero en realidad también puede ocurrir por impulso. La ideación puede estar presente durante mucho tiempo, pero el acto suele estar guiado por un estado emocional muy intenso», explica.
Añade que, durante una crisis, las emociones pueden reducir significativamente la capacidad de una persona para percibir otras alternativas.
«Cuando aparece la desesperanza, la persona siente que no hay futuro y que no tiene las herramientas para afrontar los problemas. En ese momento cuesta mucho visualizar otras opciones», sostiene.
La especialista indica que ese estado emocional suele estar acompañado por pensamientos muy negativos que terminan reforzando la sensación de que no existe una salida.
¿Cuáles son las principales señales de alerta que familiares y amigos deberían reconocer?
Para Vizcarra, uno de los indicadores más importantes es la desesperanza persistente.
«No se trata únicamente de un problema puntual o de un momento de tristeza. La persona empieza a creer que nada de lo que haga cambiará su situación y pierde la expectativa de que las cosas puedan mejorar», explica.
Ese sentimiento, agrega, puede provocar que la persona se aísle y deje de considerar soluciones que antes sí podía identificar.
Frente a este panorama, insiste en que la intervención temprana puede marcar una diferencia importante.
¿El suicidio puede prevenirse?
«La respuesta es sí. El suicidio se puede prevenir y la clave está en reconocer las señales de alerta y buscar ayuda profesional a tiempo», afirma.
La psicóloga considera fundamental que familiares, amigos y el entorno cercano no minimicen los cambios emocionales o de comportamiento que puedan observar en una persona y promuevan el acceso oportuno a atención especializada.
Vizcarra recuerda que la salud mental no distingue profesiones, edades ni niveles educativos.
«Las dificultades emocionales pueden afectar a cualquier persona. Por eso es importante dejar de pensar que pedir ayuda es un signo de debilidad y entender que cuidar la salud mental también forma parte del bienestar integral», señala.
Finalmente, advierte que si bien Arequipa cuenta con centros de salud mental comunitarios, la demanda de atención continúa siendo alta, por lo que considera necesario seguir fortaleciendo estos servicios y promover una mayor sensibilización sobre la importancia de la prevención.
Para la especialista, hablar de salud mental desde la prevención, fomentar redes de apoyo y facilitar el acceso a atención psicológica son algunas de las herramientas más importantes para reducir el riesgo de que una crisis emocional termine en una tragedia.

