Los agricultores de Arequipa vuelven a mirar al cielo con preocupación. Mientras el litoral peruano se prepara para enfrentar lluvias intensas debido al fortalecimiento del fenómeno El Niño, en la región arequipeña el panorama podría ser completamente distinto: menos agua para los cultivos, menor producción agrícola y un incremento en el precio de los alimentos.
La reciente actualización del escenario climático realizada por el Comité Multisectorial encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) advierte que existe una probabilidad cercana al 38 % y 39 % de que el país experimente un Fenómeno El Niño de magnitud extraordinaria entre octubre y diciembre de este año. Aunque el escenario más probable continúa siendo un evento fuerte, los especialistas no descartan que las condiciones oceánicas y atmosféricas favorezcan una mayor intensidad durante los últimos meses del año.
Sin embargo, mientras las regiones del norte podrían enfrentar inundaciones y huaicos, en la sierra sur la amenaza es otra: la falta de lluvias.
Una región que depende del agua
Arequipa es una de las principales regiones agrícolas del país. Según cifras del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), miles de familias dependen directamente del cultivo de cebolla, ajo, papa, alfalfa, maíz, quinua y diversos frutales para sostener su economía.
No obstante, gran parte de esta producción depende del agua proveniente de las lluvias y del sistema regulado por las represas del río Chili.
El vocero del ENFEN, Luis Vásquez, explicó que el denominado Niño del Pacífico Central modificaría la circulación atmosférica, favoreciendo un déficit hídrico en la sierra centro-sur, situación que afectaría directamente la disponibilidad de agua para la agricultura.
Para Arequipa, esto significa un escenario complejo: menos precipitaciones durante la temporada de lluvias implican menor recarga de las represas y una reducción del recurso hídrico para el riego agrícola.
Los cultivos más vulnerables
Especialistas agrícolas señalan que los primeros afectados serían los cultivos que requieren un suministro constante de agua.
Entre ellos destacan:
- papa
- maíz
- cebolla
- ajo
- alfalfa
- hortalizas
Una disminución prolongada del agua disponible puede provocar menor rendimiento por hectárea, retraso en el crecimiento de las plantas e incluso pérdidas totales en parcelas donde no exista infraestructura de riego tecnificado.
La situación también repercutiría en la ganadería, debido a la reducción de pastizales y de cultivos destinados a la alimentación del ganado.
Una crisis que puede sentirse en los mercados
La disminución de la producción agrícola no solo afectaría a los productores. Cuando la oferta disminuye, los precios suelen incrementarse en los mercados locales.
Productos de consumo diario como la cebolla, la papa o el ajo podrían registrar aumentos si la campaña agrícola resulta afectada por la escasez de agua. Economistas advierten que estos efectos suelen trasladarse rápidamente al costo de la canasta básica familiar.
El Niño no golpeará igual a todo el país
Mientras el norte peruano podría enfrentar lluvias extraordinarias, desbordes e inundaciones, el sur viviría una realidad diferente. El ENFEN señala que el calentamiento del océano Pacífico favorecería lluvias por encima de lo normal en la costa norte, pero generaría condiciones más secas en la sierra centro-sur. Es decir, el mismo fenómeno climático produciría excesos de agua en unas regiones y escasez en otras.
Las reservas de agua serán determinantes
Arequipa depende de un sistema de represas para abastecer tanto a la población como a las actividades agrícolas.
Si las lluvias durante la temporada 2026-2027 son inferiores a lo esperado, las reservas podrían disminuir, obligando a restringir el agua destinada al riego.
Diversos especialistas coinciden en que será fundamental optimizar el uso del recurso hídrico mediante sistemas de riego tecnificado, almacenamiento y una adecuada gestión de las reservas.
Preparación frente al cambio climático
El ENFEN extendió la vigencia del fenómeno hasta abril de 2027 debido a la persistencia del calentamiento del océano Pacífico.
Aunque todavía no se confirma un evento extraordinario, las autoridades recomiendan que gobiernos regionales, municipios y organizaciones de usuarios de agua adopten medidas preventivas para reducir el impacto sobre la agricultura.
Entre las principales acciones se encuentran el mantenimiento de canales de riego, la vigilancia permanente de las reservas de agua, la planificación de campañas agrícolas y la asistencia técnica a los productores para optimizar el uso del recurso.
Para Arequipa, el fenómeno El Niño no necesariamente significa lluvias intensas. La principal amenaza podría ser precisamente la ausencia de ellas. En una región donde la agricultura depende del agua almacenada y de una temporada de precipitaciones favorable, un déficit hídrico prolongado pondría en riesgo miles de hectáreas de cultivos, afectaría los ingresos de los agricultores y tendría repercusiones directas en el abastecimiento y precio de los alimentos. Frente a un escenario climático cada vez más incierto, la prevención y la gestión eficiente del agua serán claves para reducir los impactos sobre uno de los sectores más importantes de la economía regional.

