Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Lviv y la Universidad de Gdansk reveló que los perros que se encuentran en el conflicto de Rusia y Ucrania han sufrido cambios, observándose características más salvajes en los canes. La investigación se dio en 763 canes en 9 regiones diferentes.
Se observó que los perros ahora se parecen más a dingos, coyotes o lobos. Entre las características más llamativas, se encontró que ahora poseen un hocico más corto y sus orejas ahora son más puntiagudas, su pelaje ya no lleva colores blancos y su peso y tamaño son más bajos. Estos cambios son una «selección inmediata». Por ejemplo, su peso ahora es inferior, pues con estas características evitan activar una mina, además de darle agilidad y capacidad para esconderse en lugares pequeños y esquivar las metrallas.
Asimismo, se ha visto cómo es que los perros ahora andan en manadas, para así poder sobrevivir más tiempo. Por otra parte, los canes más viejos o enfermos cada vez tienen menos presencia. Los perros, que antes eran domésticos, ahora muestran poca o nula dependencia de los humanos, volviéndose más salvajes y, en algunos casos, llegando a cazar para poder comer.
El zoólogo Ihor Dykyy señaló que los perros ahora tienen traumas con las explosiones y que se ve reflejado en su comportamiento. Por su parte, el ecólogo Euan Ritchie resalta que esta situación, que ha generado cambios notables en los canes, afecta al ecosistema local, pues especies menos flexibles a los cambios pueden sufrir daños devastadores.

