lunes, julio 27, 2026
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Arequipa y las lluvias, entre prevención y vulnerabilidad

La Municipalidad Provincial de Arequipa ha puesto en marcha el Plan de Contingencia ante Lluvias 2026–2027 como una estrategia preventiva frente a los riesgos climáticos que cada año afectan a la ciudad. El anuncio se presenta como una medida de anticipación frente a emergencias, pero también reabre el debate sobre la efectividad real de los planes de prevención en una ciudad históricamente vulnerable a lluvias intensas, inundaciones y deslizamientos.

Durante la presentación del plan, la alcaldesa provincial, Ruccy Oscco Polar, afirmó: “debemos ser proactivos y no reactivos; la prevención salva vidas”, enfatizando el enfoque preventivo de la gestión actual. El plan contempla intervenciones en zonas de riesgo, fortalecimiento de capacidades comunitarias y articulación entre instituciones, bajo la lógica de reducir impactos antes de que ocurran los eventos climáticos.

Sin embargo, los antecedentes en Arequipa muestran una realidad más compleja. De acuerdo con reportes del Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER), en temporadas de lluvias intensas la región ha llegado a registrar incrementos de precipitación superiores al 40% respecto a sus promedios habituales, lo que genera activación de quebradas, huaicos y colapsos de infraestructura vial. Estos eventos no son aislados: se repiten con mayor o menor intensidad casi cada temporada de verano.

El Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) ha señalado en diversos informes que más del 60% de las emergencias registradas en la región Arequipa están relacionadas con fenómenos hidrometeorológicos. Esta cifra evidencia que el riesgo climático no es un escenario eventual, sino un problema estructural que se mantiene en el tiempo.

A pesar de ello, la capacidad de respuesta urbana continúa siendo un punto crítico. En años recientes, distritos como Cerro Colorado, Yura y Alto Selva Alegre han reportado afectaciones recurrentes por lluvias, especialmente en zonas de expansión urbana donde la infraestructura básica aún es insuficiente. Estudios del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) estiman que la provincia de Arequipa supera los 1.1 millones de habitantes, con un crecimiento urbano acelerado hacia zonas periurbanas, donde más del 30% de la expansión habitacional se ubicaría en áreas de riesgo medio o alto.

Este dato resulta clave para entender el problema: la vulnerabilidad no solo depende del clima, sino también del ordenamiento territorial. La expansión urbana sin planificación adecuada ha incrementado la exposición de miles de familias a eventos naturales que, aunque predecibles en su estacionalidad, siguen generando daños materiales y sociales significativos.

En ese contexto, la implementación de planes de contingencia suele enfrentarse a una brecha entre la planificación y la ejecución. Si bien las autoridades sostienen que el objetivo es fortalecer la prevención, distintos especialistas en gestión pública han advertido que estos planes pierden efectividad cuando no se ejecutan de manera continua o cuando las intervenciones no se mantienen en el tiempo. Un técnico en gestión del riesgo lo resumió en una frase clara: “el problema no es la falta de planes, sino la falta de continuidad en su aplicación”.

Por: J.O.

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