viernes, julio 17, 2026
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Desfiles escolares en Arequipa: ¿Tradición patriótica o riesgo sanitario?

Cada julio, Arequipa se viste de rojo y blanco. Los desfiles escolares forman parte de una tradición que reúne a miles de estudiantes, docentes y familias para rendir homenaje al Perú. Más que una actividad protocolar, representan un espacio donde se fortalecen valores como el civismo, la disciplina y el respeto por la historia nacional.

Sin embargo, este año la discusión ha dejado de centrarse únicamente en el orgullo patrio. La aparición de un brote de sarampión con transmisión comunitaria ha cambiado el panorama y obliga a replantear una pregunta incómoda, pero necesaria: ¿Es oportuno realizar eventos que congregarán a miles de personas mientras la región intenta contener una enfermedad altamente contagiosa?

La interrogante surgió luego de que la subgerenta de Educación y Cultura de la Municipalidad Provincial de Arequipa, Ana María Carrasco, confirmara que el tradicional desfile escolar del Cercado se desarrollará el 12 de julio en la avenida Independencia.

La funcionaria explicó que la comuna ya tiene listo un plan de contingencia para garantizar el desarrollo de la actividad. Este contempla el apoyo de la Policía Nacional del Perú, inspectores de tránsito, Seguridad Ciudadana, puntos de hidratación y servicios de salud para atender cualquier emergencia que pudiera presentarse durante la jornada.

Carrasco también informó que, debido al cierre de la avenida Goyeneche por trabajos de reparación y al cierre de la avenida Independencia por el desfile, la avenida Mariscal Castilla será utilizada como la principal vía de desfogue para reducir la congestión vehicular. Además, recomendó a los conductores tomar previsiones y utilizar rutas alternas.

Según la programación oficial, más de cuatro mil estudiantes participarán en las actividades cívicas organizadas por la Municipalidad Provincial de Arequipa y la UGEL Norte. Cada institución educativa estará representada por delegaciones de aproximadamente 90 estudiantes entre escolta, estado mayor y banda de música.

Asimismo, este año se anunció la participación de colegios invitados de otras provincias y estudiantes con habilidades especiales, como parte de una política de inclusión impulsada por la comuna provincial.

Una ciudad dividida

Las declaraciones de la sub gerente Ana María Carrasco generaron una inmediata reacción entre la ciudadanía y abrieron un intenso debate en redes sociales. Mientras algunos usuarios manifestaron su preocupación por el impacto que tendrá el cierre simultáneo de dos importantes vías del Cercado de Arequipa, otros centraron la discusión en un aspecto que consideran aún más relevante.

Para un sector de la población, la principal inquietud radica en el caos vehicular que podría ocasionarse durante varias horas debido a las restricciones en el tránsito. En ese sentido, señalaron que las autoridades deberían priorizar medidas que minimicen las congestiones y reduzcan las afectaciones para conductores y peatones.

Sin embargo, numerosos comentarios plantearon la posibilidad de suspender el desfile, no por las complicaciones en la circulación, sino por el contexto sanitario que actualmente enfrenta la región. Los ciudadanos que respaldan esta postura consideran que la protección de la salud pública debe prevalecer ante cualquier actividad masiva.

De esta manera, el debate trasciende el impacto en el tránsito y pone sobre la mesa un tema de mayor alcance. La discusión ya no se limita a la realización de una actividad cívica, sino que gira en torno a la capacidad de las autoridades para equilibrar una tradición profundamente arraigada con la responsabilidad de resguardar la salud de la población.

El sarampión ya circula entre los arequipeños

Mientras la Municipalidad Provincial de Arequipa afina los últimos detalles para los desfiles escolares, la Gerencia Regional de Salud enfrenta una realidad completamente distinta. La región registra, hasta la fecha, 39 casos confirmados de sarampión, una cifra que continúa en aumento y que llevó a las autoridades sanitarias a confirmar el ingreso a una etapa de transmisión comunitaria.

Este escenario implica que el virus ya no se limita a personas que viajaron o mantuvieron contacto con casos importados. Ahora los contagios se producen dentro de la propia comunidad, lo que dificulta identificar el origen de cada infección e interrumpir la cadena de transmisión.

Ante esta situación, la Gerencia Regional de Salud modificó su estrategia de inmunización. La campaña dejó de enfocarse únicamente en quienes tenían dosis pendientes y pasó a incluir a toda la población comprendida entre los seis meses y los 29 años de edad, con el objetivo de incrementar rápidamente la cobertura antes de que el virus continúe propagándose.

No obstante, el avance de la campaña no se desarrolla al ritmo esperado. La jefa de Inmunizaciones de la Gerencia Regional de Salud, Giovanna Valdivia, informó que menos del 50 % de los padres de familia devuelve firmadas las autorizaciones requeridas para vacunar a sus hijos en las instituciones educativas.

Esta situación obliga a reprogramar visitas, repetir coordinaciones y retrasa el barrido sanitario que busca inmunizar a miles de escolares en la región. Según explicó Valdivia, la demora no necesariamente responde a un rechazo hacia las vacunas, sino que, en muchos casos, está relacionada con problemas administrativos, falta de información o con la reciente ampliación de los grupos de edad incorporados a la campaña.

Sin embargo, las consecuencias son las mismas. Mientras las brigadas de salud intentan acelerar el proceso de inmunización, miles de escolares aún no cuentan con la protección necesaria frente al sarampión, una enfermedad considerada entre las más contagiosas del mundo.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, una persona infectada puede transmitir el virus a entre 12 y 18 personas susceptibles. Además, el sarampión puede permanecer suspendido en el aire hasta dos horas después de que el paciente abandona el lugar, lo que incrementa el riesgo de contagio en espacios con alta concentración de personas.

Este dato adquiere especial relevancia ante la realización de un desfile que reunirá durante varias horas a miles de estudiantes, docentes, padres de familia y espectadores en un mismo espacio, en un contexto en el que las autoridades sanitarias buscan contener la propagación del virus.

Una decisión que también define responsabilidad

Las autoridades educativas y municipales enfrentan una decisión que trasciende la organización de una actividad cívica. Mantener el desarrollo de los desfiles escolares supone evaluar los riesgos sanitarios en un contexto en el que la transmisión comunitaria del sarampión ya fue confirmada por las autoridades de salud.

Por otro lado, postergar o replantear estas actividades podría interpretarse como una medida preventiva acorde con la situación epidemiológica que atraviesa la región. Cualquiera de las alternativas implica costos y consecuencias que deberán ser valorados por las instituciones responsables.

Lo cierto es que el debate no debería centrarse únicamente en la continuidad o suspensión de los desfiles, sino en los criterios que sustenten la decisión. En un escenario de incremento de casos y de una campaña de vacunación que aún no alcanza la cobertura esperada, la protección de la salud pública se convierte en un factor determinante para la toma de decisiones.

Más allá de las distintas posiciones que existen entre la ciudadanía, el contexto actual plantea el desafío de conciliar una tradición profundamente arraigada con la necesidad de prevenir mayores riesgos sanitarios. El desenlace de esta decisión pondrá a prueba la capacidad de las autoridades para responder a una situación excepcional con medidas sustentadas en criterios técnicos y de salud pública.

Por: Tatiana C.

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