La activista Jessica Gladys Díaz Borges, miembro del pueblo asháninka, denunció la contaminación de ríos de la comunidad nativa Paucarsito en el distrito y provincia de Puerto Inca (Huánuco), que habría sido causada por la minería ilegal.
Según su relató, las aguas que son utilizadas para la pesca, consumo y agricultura se han vuelto turbias y tienen residuos extraños, lo que está afectando gravemente el sustento y la salud de las familias asháninkas.
La defensora ambiental indicó que empresas y mineros informales operaban sin control, tirando desechos tóxicos y metales pesados en los ríos del territorio ancestral. Después de hacer públicas las denuncias, la activista fue torturada y secuestrada en su propia comunidad por personas vinculadas a las actividades ilegales y bajó orden del exdirigente Josué Víctor Jumanga Ruiz.

