miércoles, julio 22, 2026
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La otra cara del crecimiento: Arequipa impulsa la economía del país, pero miles aún no sienten la recuperación

«Las cifras hablan de crecimiento, pero en las calles muchos comerciantes y trabajadores aseguran que sus ingresos siguen siendo los mismos.»

Mientras el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) informó que la economía peruana creció 1,8 % durante mayo y acumuló un avance de 3,2 % en lo que va del año, en Arequipa la realidad muestra un escenario más complejo. La región continúa siendo uno de los pilares económicos del país gracias a la minería y el comercio; sin embargo, ese crecimiento no necesariamente se traduce en mejores condiciones de vida para todos sus habitantes.

La minería continúa liderando la economía regional. Durante los primeros meses del año, Arequipa produjo cerca de 62 mil toneladas métricas de cobre, favorecida además por los altos precios internacionales del mineral. A ello se suma el crecimiento del comercio, impulsado por el consumo interno y la expansión de supermercados, centros comerciales y negocios.

Sin embargo, economistas advierten que un mayor Producto Bruto Interno no siempre significa un bienestar inmediato para la población. La generación de riqueza suele concentrarse en determinados sectores, mientras miles de trabajadores continúan enfrentando bajos ingresos, empleo informal y un elevado costo de vida.

Arequipa es considerada la segunda economía regional más importante del Perú después de Lima. No obstante, gran parte de su población económicamente activa continúa trabajando en la informalidad.

Muchos pequeños comerciantes reconocen que existe mayor movimiento en la ciudad, pero afirman que las ventas aún no alcanzan los niveles esperados y que los costos de operación siguen aumentando debido al incremento en el precio de combustibles, servicios y alimentos.

Especialistas señalan que uno de los principales desafíos consiste en transformar el crecimiento económico en empleo formal y mejores salarios.

La dependencia minera: una fortaleza y un riesgo

Gran parte del crecimiento económico regional depende de la minería. Cuando el precio internacional del cobre aumenta, Arequipa recibe mayores ingresos y se incrementa la actividad económica. Sin embargo, esta dependencia también representa una vulnerabilidad.

Una caída en la demanda internacional o una disminución del precio de los minerales podría afectar rápidamente la inversión, el empleo y la recaudación regional.

Por ello, diversos analistas sostienen que la región necesita fortalecer otros sectores como el turismo, la agroindustria, la manufactura y la innovación tecnológica para reducir su dependencia de la actividad extractiva.

El comercio mantiene el movimiento económico

Las cifras del INEI muestran que el comercio creció 6,91 % durante mayo, impulsado principalmente por la venta de vehículos y el comercio mayorista y minorista.

En Arequipa, este dinamismo puede observarse diariamente en mercados tradicionales, centros comerciales y pequeños negocios.

Sin embargo, comerciantes consultados coinciden en que el incremento del movimiento económico no siempre significa mayores ganancias. La competencia, el aumento de costos y la informalidad continúan siendo obstáculos para miles de emprendedores.

Persisten sectores rezagados

Mientras minería y comercio impulsan la economía, otros sectores enfrentan una realidad distinta. La pesca cayó más de 73 % a nivel nacional y la manufactura retrocedió 10,67 %, evidenciando que la recuperación económica aún no es uniforme. Aunque Arequipa tiene una menor dependencia de la pesca, la desaceleración industrial afecta cadenas de suministro, empleo y producción.

El reto: que el crecimiento llegue a todos

El Instituto Peruano de Economía proyecta que el Perú crecerá 3,3 % al finalizar el año. Sin embargo, especialistas coinciden en que el verdadero desafío no es únicamente mantener el crecimiento, sino lograr que sus beneficios se reflejen en el bolsillo de los ciudadanos.

Para Arequipa, esto implica diversificar su economía, fortalecer a las pequeñas y medianas empresas, generar empleo formal y aprovechar la riqueza minera para impulsar proyectos de infraestructura, educación y desarrollo productivo.

Las cifras económicas muestran una región que continúa creciendo y sosteniendo parte importante del desarrollo nacional. Pero detrás de los indicadores positivos persisten problemas que afectan a miles de familias: informalidad, desigualdad y dependencia de un solo sector productivo.

El desafío para Arequipa ya no es únicamente crecer, sino convertir ese crecimiento en una mejora real para la calidad de vida de su población. Solo entonces los buenos resultados económicos dejarán de ser estadísticas y comenzarán a sentirse en los hogares arequipeños.

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