El Ministerio de la Producción (PRODUCE) propuso establecer una veda reproductiva del bonito durante 30 días, a partir del 1 de noviembre de 2026. La iniciativa también contempla dos periodos de pesca exploratoria, con una captura máxima conjunta de 6000 toneladas, para evaluar la disponibilidad del recurso marino.
Desembarques de bonito alcanzaron el 95 % del límite anual
La propuesta responde a las recomendaciones del Instituto del Mar del Perú (IMARPE), que registró desembarques acumulados de 112 153 toneladas de bonito hasta el 12 de octubre de 2026.
Esta cifra representa el 95 % del límite máximo de captura anual, establecido en 118 400 toneladas. Ante este escenario, PRODUCE plantea aplicar medidas para proteger la reproducción de la especie y mantener un seguimiento de su actividad pesquera.
Asimismo, la iniciativa busca evaluar los posibles efectos del fenómeno El Niño 2026-2027 sobre la distribución y disponibilidad del recurso hidrobiológico.
Pesca exploratoria del bonito tendrá dos periodos
El proyecto contempla dos etapas de pesca exploratoria, cada una con un límite máximo de 3000 toneladas:
- Primera etapa: del 9 al 13 de noviembre de 2026.
- Segunda etapa: del 23 al 27 de noviembre de 2026.
En conjunto, ambas jornadas permitirían una captura máxima de 6000 toneladas, siempre que se cumplan las condiciones establecidas en la propuesta.
La actividad comprenderá embarcaciones artesanales que utilizan redes de cerco y artes de pesca pasivas, como las redes de cortina. Las operaciones estarán sujetas a límites de captura diferenciados, registro de faenas, trazabilidad y desembarques en puntos autorizados.
IMARPE supervisará las condiciones biológicas del recurso
El IMARPE tendrá a su cargo el monitoreo biológico y pesquero durante las actividades exploratorias. Por su parte, la Dirección General de Supervisión, Fiscalización y Sanción realizará las acciones de control correspondientes.
La propuesta también contempla la suspensión de las operaciones cuando se alcance el límite de captura autorizado o se identifiquen riesgos biológicos y ambientales que comprometan la sostenibilidad del bonito.
Por: Katherine Pastor

