The New York Times ha informado de una nueva forma de traficar drogas, haciéndola pasar por algo tan común, por algo que nadie sospecharía y que, de hecho, dejó en jaque por un tiempo a las autoridades en la cárcel del condado de Cook. Hablamos del papel.
Durante meses se habían reportado reclusos enfermos y no sabía cuál era el origen de estas molestias. Hasta que un día un reo falleció solo con una hoja de papel prendida y «algo hizo clic», expresó el jefe de investigaciones de la cárcel, Justin Wilks; era el papel el responsable de esta situación. Sí, el papel, un objeto del cual nadie sospecharía. Tras la muerte del recluso, tardaron meses en descubrir que las cartas, los libros, las fotos, ahora transportaban diferentes tipos de drogas sintéticas. Luego del descubrimiento, el poder identificar qué hojas llevan estos compuestos se volvió un completo dolor de cabeza. Pues los laboratorios tardaban meses en analizar las hojas.
Un nuevo reto
Tras la difusión de la noticia, en otros centros penitenciarios se prohibió el uso de papel, pero para el sheriff Dart esta no era una opción. Él indica que los presos, mediante las cartas, comparten un vínculo con sus seres queridos y con aquellos que ellos aman. «La tarjeta que un niño envía a su padre es algo muy importante en un centro penitenciario… Decir desdeñosamente que íbamos a prohibir la entrada de todo era algo que no quería hacer». De esta manera se empezó a hacer más requisas en prisión, llegando a identificar con las texturas y el aroma de los objetos cuáles eran sospechosas.
Sin embargo, así como ellos hacían un esfuerzo mayor, los distribuidores de esta mercancía también lo hacían. Un día cualquiera, Wilks, se encontraba de salida cuando observó a un repartidor de Amazon perdido. Wilks vio esto como sospechoso, así que se ofreció llevar el producto a recepción, pues la caja era para un preso. Cuando se realizó el análisis, se dieron con la sorpresa de que esta contenía libros impregnados con drogas sintéticas.
La situación no podía continuar así, por lo que después de varias investigaciones se logró dar con quien producía este tipo de mercancía. Ya se había logrado con anterioridad detener a varios repartidores, funcionarios de la misma cárcel y otras personas que trataban de ingresar estos papeles. Pero jamás habían declarado quién era su distribuidor.
¿El final del inició?
Denis Joiner fue a quien se detuvo tras el operativo. Además, se encontró muchas hojas de papel y una mezcladora industrial, la cual se usaría para la creación de estas drogas sintéticas.
Finalmente, Wilks declaró que «El cielo es el límite en cuanto a lo que se les ocurrirá… Nunca deja de sorprenderme. No puedo imaginarme lo siguiente. Nunca podría haber imaginado esto».
¿Podría haber imaginado esto en algún momento?

