lunes, agosto 17, 2026
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Minería ilegal avanza por ríos y bosques en la Amazonía peruana

La minería ilegal en la Amazonía peruana ha ampliado sus frentes de acción. Datos de monitoreo satelital muestran deforestación en nueve regiones y un crecimiento de la actividad minera sobre los ríos de Loreto. En Madre de Dios, la presión llegó al interior de la Reserva Nacional Tambopata.

La imagen de la minería ilegal suele asociarse con grandes extensiones de bosque talado en Madre de Dios. Sin embargo, los últimos reportes del proyecto Monitoring of the Andean Amazon Project (MAAP) muestran un escenario más amplio: la actividad también se desplaza hacia los ríos amazónicos, donde las dragas modifican el cauce, remueven sedimentos y afectan los ecosistemas acuáticos.

Los datos permiten reconstruir una expansión que conecta tres escenarios: la deforestación acumulada en distintas regiones del país, el avance de la minería dentro de Tambopata y el crecimiento de las dragas en Loreto.

Una expansión que ya alcanza nueve regiones

El reporte MAAP #233, publicado en septiembre de 2025, identificó 139 169 hectáreas deforestadas por minería de oro en nueve regiones del Perú.

El impacto se concentraba principalmente en Madre de Dios, que acumulaba aproximadamente 135 939 hectáreas, equivalentes al 97,5 % del total registrado en ese análisis.

El problema, sin embargo, no terminaba allí.

Alrededor de 1 320 hectáreas fueron deforestadas en Huánuco, Pasco y Ucayali, según el monitoreo. Ucayali presentaba además otro frente de presión: se detectaron dragas en el río Aguaytía, cerca de la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Cordillera Azul.

Más al norte, la amenaza adquiría otra forma. Amazonas, Cajamarca y Loreto registraban deforestación vinculada a la actividad minera, pero el principal riesgo estaba en los propios ríos, donde el monitoreo identificó presencia de maquinaria minera.

Ese cambio es importante: la minería ya no solamente abre claros en el bosque. También utiliza los sistemas fluviales como espacios de extracción.

Cuadro 1: Deforestación y Afectación Fluvial por Región (Datos Consolidados de MAAP #233)
Este cuadro representa la radiografía nacional de la deforestación acumulada y los cuerpos de agua directamente afectados hasta mediados de 2025 en las 9 regiones impactadas de la Amazonía peruana:
Sector geográficoRegiónRíos y quebradas afectadosDeforestación por minería (hectáreas)% de deforestación a nivel regional% de deforestación a nivel de sector
Sector NorteAmazonas5390,03%0,35%
Cajamarca11260,09%
Loreto243260,23%
Sector CentroHuánuco111.2620,91%0,95%
Pasco1190,01%
Ucayali5390,03%
Sector SurCusco386050,43%98,70%
Madre de Dios101135.93997,54%
Puno391.0140,73%
TOTALES9 regiones225 ríos/quebradas139,169 hectareas100%100%
(Fuente: MAAP #233 – Datos oficiales de ACA, ACCA, CINCIA, FEMA, SERNANP, entre otros)

Tambopata: cuando la minería vuelve a cruzar la frontera de la reserva

La historia reciente de la Reserva Nacional Tambopata, en Madre de Dios, demuestra que una operación estatal puede reducir temporalmente la presión minera, pero no necesariamente elimina los factores económicos que impulsan la actividad.

El Operativo Mercurio, ejecutado en 2019, produjo una fuerte reducción de la actividad minera en zonas críticas como La Pampa. Posteriormente, durante la pandemia, la disminución de la presencia estatal favoreció el retorno de actividades ilegales.

En 2021, el Plan Restauración permitió recuperar parte del control.

Pero el problema reapareció.

El reporte MAAP #241, publicado en mayo de 2026, documentó una nueva expansión de la minería dentro de la reserva. El análisis satelital identificó aproximadamente 500 hectáreas de deforestación minera en el periodo reciente estudiado y estimó la presencia de alrededor de 1 000 personas vinculadas con la actividad minera.

La situación resulta especialmente preocupante porque la expansión ocurrió cerca de puestos de vigilancia como Otorongo, Azul y Yarinal.

El oro y la presión sobre el bosque

Los datos de Tambopata muestran una relación temporal entre el incremento del precio internacional del oro y el aumento de la actividad minera.

Esto no significa que el precio del metal explique por sí solo toda la deforestación. También intervienen factores como el control territorial, la presencia estatal, la rentabilidad de la extracción, las rutas de abastecimiento y las condiciones institucionales.

Pero existe una señal económica evidente: cuando aumenta el valor del oro, también aumenta el incentivo para extraerlo.

Loreto: las dragas cambian el escenario

Si Madre de Dios representa el principal ejemplo de deforestación minera, Loreto muestra otra cara del problema: la minería sobre los ríos.

El reporte MAAP #247, publicado en agosto de 2026, identificó 1 518 registros históricos de dragas entre 2017 y 2026. De ese total, 704 corresponden al periodo 2025-2026.

La cifra evidencia una fuerte concentración de actividad en los últimos años.

Las dragas fueron identificadas en 13 ríos amazónicos:

Atacuari, Chambira, Cotuhé, Curaray, Marañón, Mazán, Nanay, Napo, Patayacu, Pintuyacu, Putumayo, Tigre y Yaguas.

Entre ellos destacan el Nanay, Marañón, Tigre y Mazán por la cantidad de registros acumulados.

La expansión también introduce un problema adicional: cuando la actividad minera abandona el cauce y empieza a afectar las riberas, el impacto deja de limitarse al ambiente acuático.

Cuadro 2: El Asalto Fluvial en Loreto – Registros de Dragas por Río (Datos de MAAP #247)
Este cuadro muestra la metástasis de la minería en los ríos de Loreto, comparando el periodo histórico (2017-2024) con el estallido minero de la reciente «fiebre del oro» (2025-2026) :
Río amazónico afectado (Loreto)Dragas detectadas (2017 – 2024)Dragas detectadas (2025 – 2026)*Total histórico acumulado de dragas% de incremento / impacto reciente
Río Nanay6554211.076Incremento constante (más castigado)
Río Marañón79108187Expansión en Manseriche
Río Tigre66773¡El 91.7% de las dragas operaron en 2025-2026!
Río Mazán96372Fuerte repunte en el último año
Río Putumayo121729El 58.6% del daño es de 2025-2026 (Frontera)
Río Yaguas15823Actividad persistente en zona protegida
Río Napo14519Presencia continua
Río Curaray8715Presencia continua
Río Cotuhé819Presencia continua
Río Atacuari055Nuevo río invadido en 2025-2026
Río Pintuyacu505Histórico
Río Chambira224Presencia continua
Río Patayacu101Histórico
TOTAL LORETO814 dragas704 dragas1,518 dragasEl 46.3% operó solo en 2025-2026
(Fuente: MAAP #247 – Datos de monitoreo satelital actualizados hasta junio de 2026)

La velocidad del desastre: Como muestra el Cuadro 2, casi la mitad de todas las dragas en la historia de Loreto (46%) se construyeron y operaron en solo dos años (2025-2026).

 Esto es una metástasis ecológica acelerada por el valor del oro en los mercados internacionales [MAAP #241, MAAP #247].

Cuadro 3: El Impacto de la «Fiebre del Oro» de 2025-2026 en Zonas Críticas ( y #247)
Este cuadro detalla los daños de alta intensidad que ocurrieron recientemente en dos de las zonas más biodiversas y amenazadas por la rentabilidad del precio del oro:
Zona de estudio / ConflictoIndicador de daño ecológicoDatos estadísticos registrados (2025 – 2026)Consecuencias a corto y largo plazo
Reserva Nacional Tambopata (Madre de Dios, )Deforestación ilegal directa en la Reserva500 hectáreas deforestadas (431 ha en 2025 y 69 ha a inicios de 2026) .Pérdida crítica de biodiversidad en el Bosque Aluvial Inundable y Bosque de Terraza.
Infraestructura minera invasora183 tracas mineras y 67 campamentos activos en la zona noroeste.Destrucción de la capa del suelo; asfixia de pozas de agua nativas.
Población minera ilegal activa~1.000 personas operando dentro de la reserva.Incremento de la inseguridad y amenazas de muerte a guardaparques y vigilantes indígenas.
Distrito de Manseriche (Río Marañón) (Loreto, MAAP #247)Deforestación minera acumulada868 hectáreas de pérdida de bosque.Muerte biológica del suelo. Un suelo tropical erosionado y lleno de sedimentos pierde nutrientes para siempre y no se regenera.
Deforestación reciente493 hectáreas (54% de la deforestación total de su historia ocurrió en 2025-2026).Avance descontrolado de la deforestación hasta 6 km tierra adentro desde la orilla del río Marañón.
Año crítico (2025)Más de 600 hectáreas deforestadas en un solo año.Aceleración del daño por respuesta al precio internacional récord del oro.
Desorden legal y concesiones241 concesiones mineras en Manseriche; 9 registros de REINFO (de los cuales 6 son fraudulentos/inexistentes) .Impunidad legal. Los mineros ilegales usan el REINFO falso como «escudo» para evitar investigaciones fiscales y policiales.

Nanay, Tigre y Putumayo: tres señales de alarma

El río Nanay concentra el mayor número de registros dentro del análisis presentado por MAAP. Entre 2021 y 2026 se identificaron 1 076 dragas históricas, con un aumento importante durante el periodo 2025-2026.

El problema no se limita al cauce.

El monitoreo satelital también identificó pérdida de cobertura forestal en zonas ribereñas, incluidas bosques aluviales y áreas de vegetación asociadas a los ecosistemas del río.

En el río Tigre, el crecimiento reciente resulta particularmente marcado: de 73 dragas identificadas entre 2021 y 2026, 67 correspondieron al periodo 2025-2026.

En el Putumayo, ubicado en la frontera entre Perú y Colombia, se registraron 29 dragas históricas entre 2020 y 2026. De ellas, 17 fueron identificadas en el periodo 2025-2026.

Estos números muestran que el fenómeno no se distribuye de manera uniforme. Existen corredores fluviales donde la actividad minera se concentra y crece rápidamente.

¿Qué hace una draga dentro de un río?

Una draga puede entenderse, de manera sencilla, como una enorme máquina de succión.

Extrae material del fondo del río y separa el sedimento buscando partículas de oro. Después, parte del material removido vuelve al sistema fluvial.

El problema es físico antes de ser químico.

Al remover el fondo se alteran los hábitats utilizados por organismos acuáticos. Además, el incremento de sedimentos puede aumentar la turbidez del agua y modificar las condiciones necesarias para diferentes especies.

Por eso, una draga no solamente extrae oro.

También transforma el lugar donde el río sostiene su propia vida.

El mercurio: el problema que continúa después de la extracción

La contaminación por mercurio añade otra dimensión al problema.

En determinados procesos de extracción de oro, el mercurio puede utilizarse para amalgamar el metal. En los ecosistemas acuáticos, el mercurio puede transformarse mediante procesos microbiológicos en metilmercurio, una forma particularmente preocupante porque puede incorporarse a las cadenas alimentarias.

Los organismos pequeños pueden acumularlo. Los peces que consumen esos organismos pueden concentrarlo aún más.

Este proceso se conoce como bioacumulación y biomagnificación.

Por eso la contaminación no termina cuando una draga abandona un punto del río.

Puede permanecer en el ecosistema y llegar posteriormente a especies consumidas por las poblaciones humanas.

Manseriche: cuando minería, concesiones y deforestación se cruzan

El caso de Manseriche, en la provincia de Datem del Marañón, permite observar otra dimensión del problema.

El análisis de MAAP identificó 241 concesiones mineras registradas a junio de 2026: 122 tituladas y 115 en trámite.

Sin embargo, el número de inscripciones en el REINFO era considerablemente menor.

El cruce de información realizado en el informe encontró inconsistencias entre determinados registros del REINFO y el catastro minero.

El territorio también presenta una fuerte aceleración de la deforestación.

Para 2026, el análisis acumulaba 868 hectáreas deforestadas, de las cuales 493 hectáreas correspondían al periodo reciente.

Las áreas afectadas por la minería se extendían hasta aproximadamente seis kilómetros tierra adentro desde el río Marañón.

Aquí aparece una de las preguntas centrales de la investigación:

¿Cómo puede expandirse una actividad ilegal en un territorio que, en teoría, cuenta con mecanismos de registro, concesiones, fiscalización y control?

El problema no termina destruyendo una draga

La dificultad para controlar la minería ilegal en la Amazonía no depende únicamente de localizar las máquinas.

Loreto posee una enorme extensión territorial y una red fluvial que dificulta el desplazamiento de las autoridades. Los operativos requieren logística, combustible, personal y coordinación institucional.

Además, algunos ríos se encuentran en zonas fronterizas.

Esto permite que la actividad minera forme parte de una cadena más amplia que incluye combustible, maquinaria, financiamiento, comercialización del oro y posibles mecanismos de lavado de activos.

Por eso, destruir una draga puede detener una operación concreta, pero no necesariamente desmonta el negocio que permitió comprarla, trasladarla y abastecerla.

El desafío real consiste en seguir el dinero y la cadena de suministro, no solamente las máquinas.

Una Amazonía observada desde el espacio

Los informes MAAP introducen una herramienta fundamental para investigar estos territorios: la observación satelital.

Las imágenes permiten detectar cambios en lugares donde ingresar físicamente puede resultar costoso o peligroso.

En Tambopata, permitieron identificar nuevos focos de deforestación.

En Loreto, permitieron contabilizar dragas y observar su distribución en distintos ríos.

La tecnología, sin embargo, no reemplaza al periodismo de campo.

Una imagen satelital puede mostrar dónde ocurrió el cambio. Para determinar quién lo produjo, cómo funciona la operación, quién la financia y quién compra el oro, se necesita investigación documental, entrevistas, trabajo de campo y cruce de bases de datos.

Esa combinación es la que convierte una imagen en evidencia periodística.

La pregunta que queda abierta

Los datos de MAAP #233, #241 y #247 permiten observar una evolución clara: la minería ilegal de oro no desapareció; cambió de territorio, método y escala.

Dos territorios, una misma presión económica

La minería de oro adopta formas diferentes según el territorio. En Madre de Dios, la principal evidencia del avance minero es la pérdida de cobertura forestal y la expansión de áreas deforestadas.

En Loreto, el escenario cambia: las dragas ingresan directamente a los ríos y convierten los cauces en nuevos frentes de extracción.

La diferencia está en el lugar donde se concentra la presión, pero existe un factor económico común: la alta rentabilidad del oro. El aumento de su valor puede elevar los incentivos para ampliar las operaciones mineras, incluso en zonas ambientalmente sensibles.

Pero reducir todo el problema al precio internacional sería insuficiente.

La expansión también depende de la capacidad estatal para controlar territorios, perseguir las redes financieras, fiscalizar la cadena de comercialización y garantizar la seguridad de las comunidades que denuncian estas actividades.

La Amazonía peruana no está enfrentando solamente una fiebre por el oro.

Está enfrentando una disputa por el territorio, el agua, los recursos y la capacidad del Estado para hacer cumplir sus propias normas.

Por: Junior Q.

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