Se ha reclasificado al panda gigante, pasando de “en peligro de extinción” a “especie vulnerable” tras un aumento en su población, que en la actualidad supera los 2.000 ejemplares. Esta mejora se atribuye a los esfuerzos de conservación, principalmente en China.
Expertos advierten que la recuperación aún es frágil debido a las amenazas como la caza furtiva, pérdida de hábitat y el cambio climático que siguen poniendo en riesgo su supervivencia.
La especie enfrenta varios desafíos, como la reproducción en cautiverio y la fragmentación de los bosques, necesitándose políticas de protección sostenibles para asegurar su futuro.

