El SIS en el área rural concentra gran parte de la cobertura de salud del país. En el segundo trimestre de 2026, el 95,7% de la población rural tenía algún seguro. Sin embargo, el 89,5% estaba afiliado al Seguro Integral de Salud (SIS), mientras que solo el 5,8% contaba con EsSalud, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).
La diferencia también aparece frente al área urbana. En las ciudades, el 93,3% de la población tenía algún seguro. La afiliación al SIS llegaba al 57,5% y la de EsSalud al 30%. Esto revela una brecha territorial que no se observa al medir únicamente si una persona está asegurada, sino al identificar qué sistema concentra su protección sanitaria.
El SIS concentra la cobertura rural
El crecimiento del aseguramiento rural no ha significado una distribución similar entre los distintos sistemas. En el último año, la afiliación al SIS en el área rural aumentó de 88,4% a 89,5%. En cambio, la afiliación a EsSalud cayó de 6,4% a 5,8%.
En el área urbana ocurrió una evolución diferente. La afiliación al SIS pasó de 56,3% a 57,5%. EsSalud, por su parte, aumentó de 28,1% a 30%. La diferencia evidencia una mayor presencia del seguro contributivo en las ciudades.
Esta distribución también guarda relación con la estructura de la oferta sanitaria. Un diagnóstico del Ministerio de Salud registró que, en 2022, el 94,47% de los establecimientos del primer nivel de atención presentaba capacidad instalada inadecuada a nivel nacional. El indicador considera deficiencias en infraestructura y equipamiento respecto de las condiciones establecidas por el Minsa.
| Indicador | Ámbito Rural | Ámbito Urbano | Nacional |
| Cobertura total de seguro de salud | 95,7% (+0,7 p.p.) | 93,3% (+2,3 p.p.) | 93,7% (+2,0 p.p.) |
| Afiliación al Seguro Integral de Salud (SIS) | 89,5% (+1,1 p.p.) | 57,5% (+1,2 p.p.) | 63,4% (+1,2 p.p.) |
| Afiliación a EsSalud | 5,8% (-0,6 p.p.) | 30,0% (+1,9 p.p.) | 25,5% (+1,4 p.p.) |
| Búsqueda de atención (población con mal crónico) | 38,5% (+2,1 p.p.) | 37,5% (+1,4 p.p.) | 37,7% (+1,6 p.p.) |
Tener seguro no garantiza atención
La cobertura del seguro tampoco equivale automáticamente a atención médica efectiva. El INEI reportó que solo el 38,5% de la población rural con algún problema de salud crónico buscó atención durante el segundo trimestre de 2026. En el área urbana, el indicador fue de 37,5%.
El dato requiere una lectura cuidadosa. Que una persona no haya buscado atención no significa necesariamente que el sistema le haya negado una consulta. Puede responder a distintas circunstancias, por lo que es necesario identificar las barreras que existen entre la afiliación y el uso efectivo de los servicios.
Los datos nacionales del primer trimestre muestran precisamente esa distancia. En ese periodo, el 93,5% de la población tenía algún seguro, pero solo el 39,8% de quienes reportaron un problema de salud acudió a un establecimiento o lugar de consulta. La farmacia o botica fue el principal destino individual, con 16% de las consultas.
La primera barrera está en el territorio
El primer nivel de atención cumple un papel central porque constituye la puerta de entrada al sistema sanitario. Sin embargo, las brechas de infraestructura y equipamiento pueden limitar su capacidad para atender oportunamente a la población.
Un estudio publicado en 2026 sobre establecimientos públicos del Minsa y gobiernos regionales encontró diferencias importantes en la capacidad instalada tecnológica. Solo el 35,1% de los 8.861 establecimientos analizados cumplió los criterios establecidos. Las macrorregiones Oriente y Centro registraron los menores niveles de capacidad instalada.
La situación permite observar una segunda dimensión de la desigualdad territorial. No basta con conocer cuántas personas tienen un seguro. También es necesario determinar qué establecimientos tienen disponibles, qué personal atiende, qué medicamentos existen y cuánto debe desplazarse una persona para recibir atención.
La brecha va más allá de la afiliación
Los datos del INEI muestran que el área rural tiene una cobertura de seguro superior a la urbana. Sin embargo, esa cobertura está fuertemente concentrada en el SIS y presenta una participación mucho menor de EsSalud.
Por ello, la desigualdad territorial en salud no puede medirse únicamente por el número de personas aseguradas. El desafío está en determinar si esa afiliación se convierte en atención oportuna, cercana y efectiva.
La diferencia entre estar asegurado y recibir atención abre una segunda pregunta para el sistema de salud: qué ocurre con los pacientes rurales cuando la posta más cercana no puede resolver su problema. Distancia, disponibilidad de personal, medicamentos, equipamiento y costos de traslado son variables que permiten medir esa brecha.
En ese escenario, el SIS aparece como el principal mecanismo de protección sanitaria para la población rural. La investigación pendiente es determinar si la red pública que sostiene esa cobertura tiene capacidad suficiente para responder a las necesidades de quienes dependen de ella.
Por: Junior Q.

