martes, julio 21, 2026
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Un invierno sin abrigo: cuando el calor sorprendió a Arequipa

En Arequipa, el invierno siempre ha tenido un ritual conocido. Al amanecer, las calles suelen recibir a los primeros transeúntes envueltos en casacas gruesas, gorros y bufandas para enfrentar el frío característico de la estación. Sin embargo, este año algo cambió. El sol apareció con más intensidad de lo habitual y, poco a poco, el abrigo dejó de ser una necesidad para convertirse en un peso innecesario.

Eran apenas las diez de la mañana y el calor ya se hacía sentir en el Centro Histórico. Los comerciantes buscaban refugio bajo sombrillas improvisadas, los estudiantes caminaban con botellas de agua en la mano y los vendedores ambulantes encontraban en las bebidas frías un negocio más rentable que el café caliente. La imagen parecía más propia de un día de primavera que de una jornada de invierno.

La sorpresa no tardó en convertirse en tema de conversación. En los buses, en los mercados y en las plazas, la pregunta era la misma: «¿Qué pasó con el frío de Arequipa?». Muchos recordaban los inviernos de años anteriores, cuando las bajas temperaturas obligaban a salir de casa con varias prendas de vestir. Hoy, en cambio, el cielo completamente despejado y el intenso brillo del sol hacían difícil creer que el calendario marcaba pleno invierno.

El cambio también transformó la rutina de quienes trabajan al aire libre. Obreros, policías, comerciantes y taxistas buscaban cualquier sombra para descansar unos minutos antes de continuar con sus labores. En los parques, las bancas permanecían vacías durante las horas de mayor radiación, mientras que las tiendas de bloqueador solar y lentes oscuros recibían más clientes de lo habitual.

Aunque para algunos el calor resultó agradable, los especialistas advirtieron que no se trataba de un fenómeno común. El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) informó que las temperaturas diurnas en Arequipa se encontraban entre uno y dos grados por encima de los valores habituales debido a la influencia del fenómeno de El Niño Costero, situación que también motivó la emisión de avisos por incremento de temperatura en la región.

Más allá de la sensación térmica, el incremento de la temperatura recordó que el clima ya no responde siempre a los patrones que durante décadas parecían inalterables. Lo que antes era excepcional comienza a repetirse con mayor frecuencia, obligando a las ciudades y a sus habitantes a adaptarse a nuevas condiciones ambientales.

Al caer la tarde, el sol empezó a ocultarse detrás de los volcanes Misti, Chachani y Pichu Pichu. Poco a poco regresó el aire frío que caracteriza a las noches arequipeñas, como si la ciudad quisiera recordar que aún era invierno. Sin embargo, el intenso calor vivido durante el día dejó una sensación distinta, la de haber experimentado una estación que ya no se parece a la que conocieron generaciones anteriores.

Quizá ese sea el mayor mensaje que deja este invierno atípico. No se trata únicamente de algunos grados más en el termómetro, sino de una señal de que el clima está cambiando y de que la naturaleza nos obliga a mirar con mayor atención aquello que durante mucho tiempo dimos por sentado. Mientras los arequipeños continúan adaptándose a estas jornadas inusualmente cálidas, el sol sigue iluminando la Ciudad Blanca con una intensidad que recuerda que incluso las estaciones más previsibles pueden sorprender.

Por: J.O.

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