Por: Tatiana Ccori
Los constantes cortes de energía eléctrica en Venezuela se han convertido en uno de los principales obstáculos para la recuperación económica del país, pese a contar con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. Especialistas advierten que la precariedad del sistema eléctrico limita la producción industrial, afecta el comercio y pone en riesgo la reactivación petrolera promovida por el gobierno venezolano.
Según la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) 2025, elaborada por la Universidad Católica Andrés Bello, nueve de cada diez hogares venezolanos sufren interrupciones del servicio eléctrico y cuatro de cada diez reportan apagones diarios que duran varias horas.
La situación se ha agravado en ciudades como Maracaibo, Valencia y Caracas, donde los cortes afectan actividades domésticas, comerciales e industriales. Solo en el primer trimestre de 2026 se registraron 36 protestas por fallas eléctricas, de acuerdo con el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social.
Sistema eléctrico colapsado
El ingeniero Miguel Lara, exfuncionario del sistema eléctrico venezolano, explicó que aunque Venezuela posee una capacidad instalada cercana a los 36 mil megavatios, actualmente solo puede generar entre 13 mil y 13.500 megavatios debido al deterioro de la infraestructura y la falta de mantenimiento.
Además, precisó que cerca del 80% de la energía del país depende de centrales hidroeléctricas construidas antes de 1998, mientras que gran parte de las plantas termoeléctricas operan apenas al 13% de su capacidad.
“El sistema eléctrico ya llegó a su límite y no soporta nueva demanda energética”, sostuvo el especialista, quien considera inviable una recuperación económica sostenida sin inversiones urgentes en el sector.
Producción petrolera también resulta afectada
La crisis energética también impacta directamente en la industria petrolera venezolana. Expertos señalan que la extracción, refinación y transporte de crudo requieren un suministro eléctrico estable para operar.
Susana Brugada, gerente de asuntos corporativos de Chevron en Venezuela, indicó que las fallas eléctricas afectan de forma inmediata la producción petrolera en la Faja Petrolífera del Orinoco, principal zona de extracción del país.
“Cada falla de luz puede paralizar decenas de pozos petroleros y recuperar la producción no es inmediato”, explicó.
De acuerdo con especialistas, las empresas interesadas en invertir en Venezuela tendrían incluso que importar plantas eléctricas y combustible propio para garantizar sus operaciones.
Comercios y ciudadanos enfrentan pérdidas
Los apagones también generan pérdidas económicas en el sector comercial. Empresarios venezolanos denuncian que deben continuar pagando alquileres, impuestos y planillas laborales pese a las horas de paralización provocadas por los cortes de energía.
En ciudades como Valencia, los apagones se extienden entre cinco y ocho horas diarias, afectando la atención al público y el funcionamiento de negocios y servicios.
Ante esta situación, comerciantes han comenzado a invertir en plantas eléctricas, paneles solares y sistemas alternativos para mantener operativas sus actividades.
Recuperación demandaría millonaria inversión
Especialistas estiman que Venezuela necesitaría alrededor de US$45 mil millones y al menos seis años de trabajo para reconstruir un sistema eléctrico capaz de sostener el crecimiento económico y petrolero del país.
El plan requeriría financiamiento internacional, participación privada y una reorganización técnica del sector energético.
Mientras tanto, millones de venezolanos continúan adaptándose a la rutina de los apagones con lámparas recargables, ventiladores a batería y plantas eléctricas improvisadas en medio de una crisis que sigue afectando la vida diaria y el desarrollo económico del país.

