El mundo lleva 50 años intentando proteger a los humedales, ecosistemas que cubren apenas el 6 % del planeta, pero cumplen funciones clave para la vida humana. Son fuente de alimentos, reguladores del agua y sostén de más de 1000 millones de personas. Pese a ello, su degradación avanza de manera acelerada a nivel global.
En el Día Mundial de los Humedales, Mongabay Latam resaltó la experiencia de las mujeres andinas de la región Puno, quienes aplican conocimientos tradicionales para la restauración y defensa del Lago Titicaca. Su labor busca hacer frente a los impactos de la agroindustria, la construcción y la crisis climática.
En América Latina, la conservación de lagos, ríos y acuíferos subterráneos depende en gran medida de prácticas ancestrales de comunidades indígenas y campesinas. Estas incluyen el manejo de los ciclos del agua, normas comunitarias, calendarios agrícolas y sistemas de gobernanza que priorizan el equilibrio ecológico sobre la explotación de los recursos. Sin estos saberes, sería difícil conservar los ecosistemas donde habita el 40 % de las especies de plantas y animales.
A pesar de su importancia, los humedales figuran entre los ecosistemas más deteriorados del planeta. Según datos de Naciones Unidas, el 35 % de los humedales naturales ya se ha perdido y su desaparición ocurre tres veces más rápido que la de los bosques.

En Perú, mujeres lideresas de distintas provincias de Puno se organizaron para proteger el Lago Titicaca, humedal de importancia mundial que desde abril de 2025 cuenta con reconocimiento como sujeto de derechos. La Red de Mujeres Lideresas Unidas en Defensa del Agua y el Lago Titicaca combina rituales ancestrales, monitoreo comunitario y estrategias legales frente a la contaminación por metales pesados y aguas residuales.
Para la red, el lago es un ser vivo. “El lago nos avisa, nos comunica”, comenta Soraya Poma, dirigente de la organización. “En [lengua] aymara decimos que sale una cosa verde en las piedras. Cuando sale en la primera semana de septiembre, la primera siembra va a estar bien. Cuando el lago se negrea y está oscuro decimos que va a caer la lluvia”, explica.
Este vínculo cultural ha sostenido denuncias, campañas de concientización y un monitoreo comunitario binacional con Bolivia. “En un inicio hasta llegamos a discusiones con las hermanas de Bolivia. Hicimos un pacto y tenemos un documento oficial para trabajar en diferentes actividades. Hacemos monitoreo solicitando especialistas, biólogos, para saber en qué grado ya está la contaminación”, señala Poma.
Tras años de gestión, el Consejo Regional de Puno aprobó la ordenanza que reconoce al Lago Titicaca como sujeto de derechos. “Para esta ordenanza hemos dado alma, vida, corazón. Pero también dentro de este proceso hemos sufrido discriminaciones”, recuerda la dirigente. Aunque el reconocimiento marcó un hito, las lideresas advierten que el principal reto ahora es su implementación efectiva. “El lago está pidiendo auxilio”, afirma Poma.
adaptado de un reportaje difundido por Mongabay Latam en el marco del Día Mundial de los Humedales (2 de febrero).
*Artículo adaptado de un reportaje difundido por Mongabay Latam en el marco del Día Mundial de los Humedales.

